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domingo, 25 de enero de 2026

“Convertíos, porque está cerca del Reino de los Cielos” (Mt 4, 12-23)

 

Comienza Jesús su predicación, y lo hace en la periferia de Israel, en un lugar de Galilea frecuentado por gentiles. Se dirige, de forma preferencial, a los que estaban alejados, postergados.

 A los que habitaban en tierra y en sombra de muerte, una luz les brilló”. Las palabras y obras de Jesús, “proclamando la buena noticia (evangelio) del Reinado de Dios, y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” irrumpen como un torrente de luz en medio de los claroscuros de la vida, de las dificultades que vive la gente. Mateo nos recuerda el anuncio del profeta Isaías (9,1-3) que se cumple, entonces y también ahora: ¿qué sombras hay en nuestro mundo, y en mi vida, y cómo las puede estar iluminando Jesús?

Está cerca el Reinado (o Reino) de Dios (los cielos es una forma judía de referirse a Dios sin nombrarlo). Jesús lo proclama y lo hace presente con su acción. Dios reina cuando las personas heridas sanan; cuando las personas superan cegueras, dificultades para caminar y vivir…; cuando la reconciliación sana vidas y relaciones enfermas; cuando nos ilumina la verdad y acertamos a desarrollar nuestra vida; cuando crece la sensibilidad para cuidar la vida; cuando la paz y la justicia van ganando terreno…

Dios reina haciendo a las personas vivir y crecer en libertad, en plenitud. Por eso, su Reino no se impone, sino que crece desde dentro, desde la vida de quienes se abren a Él, quienes se dejan conquistar por el amor de Dios. En ese sentido habla Jesús de conversión, que es una actitud amplia y profunda: es volvernos hacia Él, abrir el corazón, estar dispuestos a un cambio de perspectiva y una nueva forma de vivir…

Desde esa nueva forma de mirar, podemos comprender la invitación a ser “pescadores de hombres”. En castellano, “pescar” tiene relación con, atrapar, o ganar algo o a alguien para los intereses del que “pesca”. Para los judíos, que identificaban el mar con el abismo, un pescador de hombres puede ser alguien que rescata personas del abismo para llevarlas a “tierra firme”. Alguien que, como Jesús, ayuda a las personas a vivir y en plenitud. Los discípulos de Jesús están llamados a tejer redes que no atrapen, sino sostengan y hagan libres a las personas, las ayuden a realizar sus vidas.


Celebramos hoy, además, el Domingo de la Palabra de Dios, con el lema “La Palabra de Cristo habite entre vosotros” (Col 3, 16). Se nos invita a volvernos hacia la Palabra de Dios, cultivar la lectura y conocimiento de la Escritura, que nos lleva a Cristo, a ese Reinado de Dios que hoy se nos anuncia.

Página de la Conferencia Episcopal. Materiales para este día

Y concluimos hoy el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, que nos recuerda, con la carta de Pablo a los Corintios, que hemos seguir caminando hacia la unidad, para vivir con autenticidad nuestra fe. Es un camino largo, en el que los cristianos de las distintas confesiones estamos llamados a ir dando pasos de acercamiento mutuo, de fomentar lo que nos une, de colaborar.


domingo, 18 de enero de 2026

“El que bautiza con Espíritu Santo” (Jn 1, 29-34)

 

A lo largo del año escucharemos los dichos y los hechos de Jesús. Hoy, Juan nos lo presenta, con palabras cuya profundidad iremos descubriendo poco a poco, y conviene meditar. Es “el Hijo de Dios”. Y es aquél en quien reside el Espíritu (“se posó sobre él”), “el que bautiza con Espíritu Santo. Las palabras y hechos de Jesús “son espíritu y son vida” (Jn 6, 63), tienen la fuerza de Dios, creadora, vivificadora, capaz de renovar la realidad.

Más aún: Jesús viene a “quitar el pecado del mundo”. Y lo hará como Cordero. Con un cordero sacrificado y compartido como comida de comunión (Éxodo 12), Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto, y lo constituyó como pueblo. Jesús, el Hijo de Dios, nos libera del pecado: quien entra en comunión con Él, quien lo recibe, entra en un camino (éxodo) de Vida Nueva, de liberación de la violencia, la injusticia y ambición, la mentira y manipulación del mundo. Y Jesús realiza esta salvación como cordero: a través de su entrega por nosotros. Es un camino diferente de los que busca el mundo para cambiar las cosas. Camino nuevo, que pueda llegar, también, a transformar el mundo.

Juan nos muestra a Jesús (Jn 1, 19-20), y nos invita a escucharlo y seguirlo. Como invitó a Andrés y Juan (Jn 1, 35-39), que "se quedaron con Él". ¿Qué significa, para mí, quedarme con Jesús?


Comenzamos, hoy la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. El próximo domingo, la carta a los Corintios (que hoy comenzamos a leer) nos hablará, precisamente, de superar nuestras divisiones, para vivir con autenticidad el seguimiento de Cristo. Pues Él pidió al Padre, para sus seguidores “que todos sean uno” (Jn 17, 20-26).

El lema de esta semana es “Un solo espíritu, una sola esperanza” (Ef 4,4).

App de la Conferencia Episcopal para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Materiales, catequesis y reflexiones para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Lecturas de hoy (www.dominicos.org)

domingo, 22 de enero de 2023

"Una luz grande... Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos" (Mt 4, 12-23)


El pasaje que hoy escuchamos es como un "trailer" o una "obertura" del Evangelio de Mateo, que seguiremos este año. Podemos contemplar varias escenas, varios temas: el valor de Jesús, que empieza a predicar cuando Juan Bautista ha sido arrestado; el acercamiento de Jesús a la periferia (la "Galilea de los gentiles", en lugar de Jerusalén); la llamada a la conversión; la vocación de los primeros discípulos; el paso de Jesús que anuncia la cercanía del Reinado de Dios, y cura "toda enfermedad y toda dolencia"...

Y, presidiéndolo todo, la luz, que había anunciado el profeta Isaías (Is 8,23-9,3) y que resplandece en las palabras y en las obras de Jesús. Luz para los que habitan en tinieblas: que nos invita también, a cada uno, a abrir el corazón, para dejar que ilumine las sombras y los claroscuros de nuestra vida. Claridad que nos ve (como Jesús ve a Pedro y Andrés, a Santiago y Juan), y nos invita a volvernos hacia esta luz que es guía, alegría, vida saludable. Y a seguirla.

Cabe aquí un apunte: "pescador de hombres" en nuestro lenguaje, puede sonar a algo así como alguien con mucha capacidad de captar, cautivar gente ("pescar..."). En el contexto de Jesús (aquel pueblo judío que identificaba el mar con el abismo), es algo más liberador: es "sacar personas del abismo". Es, en definitiva, tomar parte en esa misión de Jesús que anuncia el Reinado de Dios, su acción salvadora, "curando enfermedad y toda dolencia". 

Es, por eso, una acción que no ha de crear bandos, sino suscitar una experiencia de vida que une. Desde ahí podemos entender las palabras de Pablo, a la comunidad de Corinto, llamado a convertirse de la división a la unidad. Unas palabras que resuenan con fuerza, para nosotros, en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Los creyentes de las distintas confesiones cristianas pedimos a Dios que nos ayude a acercarnos, a reconstruir comunión, para vivir más profundamente la autenticidad de la salvación, de la vida que Él comparte con nosotros. Esa profundidad y esa comunión están unidas, llevan una a la otra. 

Con el salmo decimos: "El Señor es mi luz y mi salvación". Hoy celebramos el domingo de la Palabra de Dios. Un domingo que nos invita a dejarnos iluminar por la Palabra de Dios ("Lámpara es tu palabra para mis pasos", Salmo 119,105), que es palabra viva, capaz de transmitirnos la cercanía, el calor, la guía, el gozo de que hoy nos habla el Evangelio. Como decía el Papa Francisco, cuando instituyó esta fiesta, en 2019:

"Urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes (...) Escuchar la Sagrada Escritura para practicar la misericordia: este es un gran desafío para nuestras vidas" (Aperuit illis, 8.14)


("Cristo, Luz del Mundo. Quien te siga, tendrá la Luz de la Vida")

Lecturas de hoy (www.dominicos.org)

 

  El Evangelio habla de un descubrimiento, de un tesoro escondido. Hay quien lo encuentra de forma inesperada, como el labrador que cava en ...