domingo, 25 de octubre de 2020

Lo que de verdad importa. "Amarás..." (Mt 22, 34-40)

 


En el Evangelio de hoy aparece una pregunta "clásica" entre los rabinos judíos. Entre los 613 preceptos de la ley, ¿habría alguno más importante, que organizara los demás? Jesús responde, uniendo dos textos del AT (Dt 6, 4-9, la Shemá que los judíos recitan dos veces al día, y Lv 19,18). Y pone así el amor como fundamento, no sólo de toda norma, sino también de toda la Revelación de Dios a los hombres ("Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas"). En los escritos de S. Juan se nos avanza que el amor al hermano es condición necesaria de un verdadero amor a Dios (1 Jn 4,20). Y se nos pone como referencia de este amor, ya no el amor a uno mismo, sino el amor de Cristo: "Amaos como yo os he amado" (Jn 12, 34-35). Además, se nos recuerda que el amor "es de Dios"(1 Jn 4,7), porque "Él nos amó primero" (1 Jn 4,10.19. Y, por fin, que Dios es amor (1 Jn 4,8). 

Para nuestra reflexión, cabe señalar ese "al prójimo como a ti mismo". Por una parte, subraya la igual dignidad del otro, e invita a cultivar la empatía. Por otra, nos recuerda que también hemos de amarnos a nosotros mismos. A veces, nos puede costar aceptarnos con nuestras limitaciones... y es bueno recordar la mirada de Dios sobre nosotros, que es mirada de amor. 

Para un judío, la Ley no es una simple cuestión de normas: era la "Constitución" del pueblo, y más aún, la presencia viva de Dios en medio de su pueblo, su fundamento. Este texto, que parece "sabido de memoria" nos invita a preguntarnos por lo fundamental en nuestra vida. ¿A qué dedico mi tiempo, mis energías? Porque el tiempo en que no amamos, en que nos dejamos llevar por otras actitudes (indiferencia, rencores...), lo descubriremos, un día, como tiempo (vida) perdido. 

"A la tarde te examinarán en el amor" (San Juan de la Cruz, Dichos de Luz y Amor, 59)


Lecturas de hoy: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/lecturas/ 

sábado, 17 de octubre de 2020

"Aquí estoy, envíame" DOMUND 2020


Señor, me da miedo lo desconocido,
me veo insignificante y débil,
pero me fío de Ti, que me amas
y has querido contar conmigo
para llegar al corazón de otros.

Aquí estoy, envíame.

Tú me muestras la Iglesia entera,
mucho más allá de lo que alcanzo a ver.
Señor, quiero ayudar a que tu Evangelio
siga sanando la dignidad herida
de tantas personas en el mundo.

Aquí estoy, envíame.

Tú puedes hacer de mí
un cristal que te transparente
ante quienes no te conocen,
ante quienes sufren la injusticia,
el dolor, la enfermedad, la pobreza,
el hambre de pan, el hambre de Vida.

Aquí estoy, envíame.



"Devolved al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22, 15-21)

 

Cuando Jesús pronuncia esta frase, va más allá de la cuestión de la autonomía que tienen las realidades del mundo, frente a lo religioso. Como también la cuestión iba más allá de un simple pago de impuestos. El César pretendía tener una autoridad divina, y eso lo volvía inaceptable para los judíos, que sólo reconocen a Yahveh como Dios. 

Jesús desenmascara la hipocresía de los fariseos, que declaraban inaceptable el poder romano, pero utilizaban su moneda (incluso en el recinto del templo, y a pesar de que la imagen lleva la imagen del César y proclama su divinidad, y la Ley de Moisés prohíbe ambas cosas). En la práctica, ellos ya han dado "su" respuesta a una pregunta que era una trampa. 

Jesús usa el término "devolver" ("apodídômi"), que introduce un matiz importante. La obediencia a los poderes del mundo (el político, el económico, también la cultura, que impone modos de pensar...), se ciñe a su ámbito propio, y está en relación con lo que de ellos recibimos. Dicho de otro modo: de hecho, los obedecemos en la medida en que no somos independientes de ellos. Y nuestra relación con Dios está llamada a responder a su amor, que nos lo ha dado todo. Por eso, asumimos nuestras responsabilidades como ciudadanos de la sociedad en que vivimos, pero no olvidamos que la conciencia está por encima de ellos. Ante todo, estamos llamados a responder a Dios, a su amor, que no cobra impuestos ni pretende imponerse, sino que nos invita a participar de su Vida, la que Jesús nos enseña y nos ofrece.  


Lecturas de hoy: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy


domingo, 11 de octubre de 2020

María nos lleva a Jesús (Lc 11, 27-28)

 

Las lecturas nos presentan hoy a María como Arca que guarda la Alianza de Dios con su pueblo: Cristo es esa Alianza definitiva, en la que Dios viene a compartir nuestra vida, para compartir su vida con nosotros. Y también la presenta en medio de la Iglesia en oración, lo que nos invita a contemplarla como pilar que sostiene y congrega a la comunidad. 

Y en el Evangelio, las palabras de Jesús, vienen a ser la respuesta al "Hágase" que María pronunció. Jesús nos revela la actitud esencial de María:  escuchar y llevar a la vida la Palabra de Dios. Para que podamos participar de su dicha, se nos entrega esta actitud, como pilar que puede construir nuestra vida. 

Este año no nos es posible besar la Santa Columna que se guarda en la basílica del Pilar. Pero podemos abrazar esa columna que hace de nosotros templo de Dios. 



Lecturas de hoy: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

sábado, 10 de octubre de 2020

"Venid a la boda" (Mt 22,1-14)

 

La parábola de los invitados a la boda tiene profundas resonancias. Desde los profetas, la propuesta de Dios aparece como una fiesta de compartir, un banquete sobreabundante de vida. 

Sin embargo, la negativa de Israel a responder terminará con consecuencias trágicas. Cabe señalar que, cuando Mateo escribe el Evangelio, Jerusalén ha sido incendiada y saqueada por las legiones romanas, a causa de la dinámica nacionalista en que entró, la misma por la que rechazó a Jesús como Mesías. Y la referencia a la historia no pierde actualidad: este mundo, que podía ser un lugar de vida digna para todos, se ha convertido en escenario de una historia recurrente de violencias y destrucción, por las dinámicas en que entran hombres y pueblos, al negarse a responder a la invitación de Dios a la fraternidad. 

Pero, como en otro lugar señala san Pablo (Rom 11), sobre la falta de respuesta humana resplandece la generosidad de Dios, que llama a todos, de forma gratuita. 

Y aquí, la parábola introduce otra reflexión, que vuelve, de otro modo, sobre la necesidad de responder. Para entrar en la fiesta del Reino, es preciso "vestirse" adecuadamente. Ese vestido, en la Escritura, se refiere a las actitudes que "llevamos puestas", de la vida que asumimos (Is 61,10; Ap 3, 4-5. 17-18; Ap 7, 9). 

Al sentarnos en la mesa de la Eucaristía, este domingo, el Evangelio nos interpela. Nos pregunta sobre las excusas con que rehuimos las invitaciones de Dios. Y nos llama vestir nuestro corazón para la fiesta de Dios. San Pablo describe varias veces ese vestido (misericordia, humildad, comprensión... Col 3,12 y lo  resume en una expresión: "revestirse de Cristo" (Gal 3,27).


“En  un reino lejano de Oriente, se encontraban dos amigos que tenían deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas:

Anciano, díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?…

El sabio contestó:  

– Veo una montaña de arroz recién cocinado, con variedad de manjares. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palillos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez van a más.

– Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, con variedad de manjares. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.”



Lecturas de hoy: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy 


domingo, 4 de octubre de 2020

Encíclica "Fratelli Tutti" del Papa Francisco

Descargar el texto de la encíclica "Fratelli Tutti" del Papa Francisco



Es necesario dar fruto (Mt 21, 33-43)



La parábola (o alegoría) que hoy presenta Jesús apunta a la historia de Israel, a la de la humanidad, y a la nuestra. 

Con el estilo esquemático de las parábolas, Jesús traza la historia de Israel, que apedreó y rechazó a los profetas (Mt 23, 37), y terminaría matando al Hijo. Y anuncia algo impensable para ellos: que su pretensión de ser "propietarios" de la promesa, como único pueblo de Dios, es lo que haría que, la perdieran.  

La Iglesia es el nuevo pueblo de Dios. Pero no en sentido excluyente, ni como "propietarios" del Reino de Dios. Somos servidores de ese Reino, llamados a construirlo sobre la piedra angular que es Cristo y su Evangelio, para dar frutos. 

Esta parábola nos interpela a la Iglesia (la Iglesia concreta de cada lugar: de España, de Zaragoza…) y a cada uno de nosotros. Nos llama a preguntarnos por los frutos que da nuestra vida. Frutos según el Evangelio (justicia, misericordia, solidaridad, paz...), que no es lo mismo que resultados. Porque las cosas pueden salir bien o mal por muchos motivos, y Dios no nos pide tener éxito, sino amar. Y el ejemplo de santa Teresita, una vida escondida en clausura, y truncada a los 24 años de edad, pero convertida en faro de luz y esperanza para millones de personas, muestra que la fecundidad de una persona puede ir más allá de lo que se ve. 


“¿Qué aprovecha dar tú a Dios una cosa si él te pide otra? Considera lo que Dios querrá y hazlo, que por ahí satisfarás mejor tu corazón que con aquello a que tú te inclinas”.

                              San Juan de la Cruz, Dichos de Luz y Amor, 73


“Alguien preguntó a la M. Teresa de Calcuta cómo podía tener éxito en su misión de aliviar el sufrimiento y combatir la soledad. Ella respondió: “no he sido llamada a tener éxito; he sido llamada a ser fiel”, a seguir adelante en el camino trazado en el evangelio".





  Los escribas y fariseos intentan “demostrar” que Jesús es un falso profeta, planteándole un dilem: tendría que elegir entre contradecir la...