sábado, 30 de mayo de 2020

Ven, Espíritu Santo (Jn 20, 19-23)



En esta Pascua marcada por la crisis, hemos palpado nuestra debilidad, hemos descubierto la fragilidad de nuestras seguridades.
Las grietas de nuestro mundo sacudido por la pandemia, las heridas que hemos vivido en este tiempo, hoy se hacen ventanas para pedirte, Señor, el don de tu Espíritu.

Señor Jesús, tú que te hiciste presente en medio del Cenáculo, danos tu Espíritu, que abra aquello que en nosotros permanece cerrado por egoísmo, o por miedo, o por autosuficiencia. Remueve los bloqueos y los obstáculos de nuestro corazón. Danos tu Espíritu, y ayúdanos a acogerlo, buscando la verdad y el amor.

Tú que has vencido al pecado y la muerte, y llevas en tus manos las heridas de la cruz, danos tu Espíritu de misericordia, que nos reconcilia, y que nos ayuda a acercarnos a cuantos sufren.

Tú que nos invitas a creer, danos tu Espíritu, que nos ayuda a escuchar tus palabras, a seguir tus gestos, a comprender tu corazón, a encontrarnos, cada vez más, contigo.

Tú que nos saludas con la Paz, danos tu Espíritu de confianza, de alegría, de serenidad.

Tú que nos envías a la misión, danos tu Espíritu, para anunciar el Evangelio y alabarte en todos los lenguajes: enséñanos a escuchar todas las inquietudes, todos los anhelos, todas las sensibilidades, haznos capaces de acercarnos y comprender a todas las personas, para que podamos descubrir, junto a ellas, cómo tu Palabra responde e ilumina, y podamos alabar tu gloria, que es vida para todos.

Junto con el Padre, creador de toda la diversidad, danos el Espíritu, fuente de innumerables dones, y constructor de la unidad en el amor.




sábado, 23 de mayo de 2020

"Yo estoy con vosotros" (Mt 28, 16-20)


La fiesta que hoy celebramos recoge algunas de las muchas dimensiones que tiene la Resurrección del Señor, con la que comenzamos este tiempo de Pascua.  Hoy contemplamos a Jesús sentado a la derecha del Padre, como Hijo de Dios: sus palabras, sus gestos, sus enseñanzas, son Palabra definitiva de Dios, que ilumina nuestro caminar. 

Además, saber que Jesús, hombre como nosotros, es Dios, significa que el camino de Dios no está lejos de los caminos humanos. Lo que de verdad nos hace humanos, nos lleva también a Dios. Porque el proyecto de Dios para nosotros es éste: que lleguemos a Él, que compartamos su vida. Y por otra parte, lo que Dios nos enseña nos ayuda a desarrollar nuestra vida como personas. También nosotros estamos llamados a ascender, por el mismo camino que siguió Jesús: amar, entregarse, servir...

Celebramos, además, la presencia de Cristo a nuestro lado. Estas son las últimas palabras del Evangelio. Su presencia ya no es como cuando recorría los caminos de Judea y Galilea. Tampoco está limitada a un lugar y un tiempo. Cristo está en la entraña de la historia de nuestro mundo, acompaña la vida de cada uno de nosotros y nos invita a cultivar su amistad. 

Y acogemos su envío. Somos llamados a continuar su misión, en su nombre. Anunciar el Evangelio, invitar a todos a descubrir a Jesús como maestro de vida. 


Id y anunciad (Alborada)


domingo, 17 de mayo de 2020

"El Espíritu de la verdad estará siempre con vosotros" (Jn 14, 15- 21)


En este VI Domingo de Pascua celebramos la Pascua del enfermo. Las circunstancias actuales, por una parte, impiden que hagamos una celebración comunitaria de la Unción de Enfermos.

Por otro, subrayan el lema escogido para la jornada en este año: "Acompañar en la soledad". La soledad ha sido una de las realidades más tristes y duras de los dos meses pasados: en soledad han fallecido miles de personas, sin poder contar con la cercanía de sus seres queridos, y en soledad han vivido su duelo muchos de sus familiares. En esa soledad también, aliviada por la calidad humana de nuestros profesionales sanitarios, han pasado la enfermedad muchos. El confinamiento ha recluido a muchos en la soledad.

Hemos reaccionado ante estas soledades. El teléfono, las redes sociales, los gestos entre vecinos... han sido cauces para acompañar, para hacernos cercanos, para mantener esas relaciones personales que nos ayudan a ser persona, y para arropar a los que intuíamos más solos. 

Esto también es oportunidad de aprender. Ahora que volvemos a la actividad, es necesario seguir  cultivando esa atención por los que pueden estar más solos. Y es necesario seguir aprendiendo a acompañar, en el sentido más profundo de la palabra: acoger, interesarnos por el otro, compartir lo que vive, ser apoyo...

El Evangelio nos habla también de esto. En la despedida de la Última Cena, Jesús anuncia que no nos deja solos. Tras su Pasión, Resurrección y Ascensión, Jesús ya no estará físicamente, como lo estaba durante los años que recorrió los caminos de Galilea y Judea con los Doce. Pero podemos "ver" su presencia, y sentir la vida que nos comunica. El Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, nos ayuda a vivir en esta presencia, y a hacer vida su palabra. 
Y Jesús nos vivir en el amor (ése es el mandamiento fundamental que hemos de guardar). Así abrimos nuestras vidas a su Espíritu . 

Dios se ha hecho hombre para acompañarnos. Nunca estamos solos. Nos invita a abrirnos a este amor. Y ofrecerlo a otros con nuestros gestos y cercanía. 



Lecturas de hoy: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/lecturas/

miércoles, 13 de mayo de 2020

Grupo de Vida S.J. de la Cruz: Un mensaje de esperanza

Querida parroquia, desde este Grupo de Vida creado en 2019 queremos transmitiros un mensaje de ánimo y agradecimiento. En primer lugar damos gracias a Dios por poder dirigir estas palabras para todos vosotros, lo que significa que hemos superado entre todos una de las etapas más difíciles de los últimos tiempos. Esto ha sido posible gracias a la colaboración de los profesiones, de cada persona por individual y de la sociedad en su conjunto, que ha dado lo mejor de sí ante la pandemia, por un lado ayudándonos con su trabajo a superarla y por otro respetando las medidas de confinamiento. No podemos olvidar a todos aquellos que ya no están con nosotros. Para todos ellos debemos tener un recuerdo especial sabiendo que siempre estarán en nuestro corazón.

En primer lugar, además de salir a los balcones a aplaudir al personal sanitario, debemos “aplaudirnos” a nosotros mismos. Médicos, enfermeros, cajeros, farmacéuticos, repartidores y otros, se han involucrado enormemente en su trabajo para satisfacer nuestras necesidades en esta época de pandemia. Han sido meses muy duros para todos, en los que hemos tenido que vivir una situación diferente a la que nos hemos adaptado de la mejor manera posible. Estos días, tanto quedarse en casa como seguir las recomendaciones y normas impuestas, ha sido determinante para poder salir adelante. Con el compromiso y responsabilidad de cada uno de nosotros hemos conseguido progresar y hacer que las circunstancias mejoren. 

No podemos olvidar la cantidad de gestos solidarios que se han llevado a cabo en todos los ámbitos durante esta etapa. Debido a la necesidad de mascarillas y guantes, además de otros materiales protectores, mucha gente se ha ofrecido voluntaria para elaborar material sanitario. Algunos médicos, psicólogos y estudiantes de estas ramas, han decidido aportar su granito de arena ofreciendo servicios gratuitos para ayudar a los enfermos. Otro gesto voluntario fue la iniciativa, por parte de Cristina Marín, cirujana, del apoyo mediante cartas a pacientes con coronavirus. Se trata de cartas anónimas con mensajes de ánimo para que todas esas personas que están en el hospital sientan el apoyo de la gente. En tan sólo unas pocas horas logró unas 35.000 cartas. En cuanto a las personas de alto riesgo y vulnerables se les ofreció que los jóvenes realizaran voluntariamente sus compras de primera necesidad. Se han creado multitud de plataformas, como la de Zaragoza donde se ha lanzado #ZGZAyuda, una plataforma que pone en contacto a personas que quieran prestar ayuda con personas que la necesiten. Una llamada por teléfono para hacer compañía, hacer la compra o ir a por medicamentos son algunos ejemplos de las acciones que se han llevado a cabo. Con la ayuda de todos hemos sido capaces de superar de la mejor manera posible esta etapa tan dura.

Ahora comienza una nueva era. Vamos a empezar de cero, con fuerzas renovadas, poco a poco, cada vez con más ganas de estar con los nuestros, de compartir el amor acumulado que ahora valoramos tanto, de ser buenas personas y de dar gracias a Dios, que tanto nos ha ayudado. Tratemos de ayudar a todo el que lo necesite, pongámonos en el lugar de los demás, tengamos paciencia y valoremos el tiempo que pasamos juntos. Tengamos fe. En definitiva, continuemos con ganas de compartir y de seguir el mensaje de Dios. Él está con nosotros y con nuestros familiares. Nos protege, nos ayuda y nos tutela.

Por último, queremos lanzar un mensaje de esperanza. Hasta las cosas negativas tienen su lado positivo. Este virus ha llegado para transmitirnos una gran lección: La vida nos brinda una nueva oportunidad y nace en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte de algo mayor sobre lo que ser responsables. Ser mejores personas, más solidarias pero sin olvidar que debemos ser prudentes y responsables con nuestros actos para evitar consecuencias mayores.

domingo, 10 de mayo de 2020

Reapertura del templo


El lunes, día 11 de mayo, abriremos el templo y volveremos a celebrar juntos la Eucaristía. Es un motivo de gran alegría, a la vez que una llamada a la responsabilidad.

Todas las Eucaristías se celebrarán en la iglesia parroquial, más espaciosa que la capilla.

El Horario de Misas, para los días laborables, será el mismo que teníamos antes:
  9:00 h.
10:00 h.
19:30 h.

El horario para domingos y festivos se amplía con una Misa a las 13 h:
10:00 h.
11:00 h.
12:00 h.
13:00 h.
19:30 h.
En las próximas semanas, adaptaremos estos horarios según sea preciso.

Confesiones:  un cuarto de hora antes de la Misa, y al principio de la Misa, en la sala contigua a la entrada lateral (entrada al salón parroquial). Es imprescindible la mascarilla.

Horario de apertura de la iglesia (diario)
Mañanas: de 8:00 a 11:00     
Tardes: de 18:30 a 20:00               
Un poco más adelante, retomaremos la Adoración Eucarística. Y, más tarde, el Rosario.

Horario de apertura de la iglesia (domingos y festivos)
Mañanas: de 9:00 a 13:45
Tardes: de 18:30 a 20:15

Permanece la dispensa del precepto dominical, mientras dure la pandemia. Recomendamos a las personas mayores, enfermas, o en situación de riego que valoren la conveniencia de no salir de sus domicilios, para evitar el peligro de contagio. A todos los que tengan dificultades para acudir al templo, les invitamos a la lectura de la Palabra de Dios y a la oración en las casas, y la retransmisión a través de los medios de comunicación.



Algunas indicaciones generales:

- Trae la mascarilla puesta. Retírala sólo en el momento de la comunión (y no la dejes en el banco)
- A la entrada, habrá gel hidroalcohólico (también puedes traer el tuyo de casa)
- Evita tocarte ojos, nariz y boca. Y, en lo posible, evita tocar objetos o superficies.
- Mantén siempre la distancia de seguridad  (1,5 m.). No deambules por el templo.

Otras indicaciones:

- A la entrada, ofreceremos gel hidroalcohólico.
- Puedes sentarte en las sillas verdes, y en los lugares indicados con un círculo verde o azul. (Los que conviven en una misma familia pueden, si lo desean, sentarse juntos en un banco).
No te sientes en los bancos que se han anulado.
Hemos recogido los rodilleros, para garantizar la distancia de seguridad. Disculpa las molestias.
- No se hará colecta. Puedes dejar tu donativo en el arca junto a la entrada de la iglesia
- Para la comunión, quédate en tu sitio. El sacerdote pasará distribuyéndola.
Se recibe la comunión en la mano.
- Para la atención en la sacristía, hay que mantener la distancia, y llevar mascarilla.
No pueden entrar en la sacristía más de dos personas a la vez.
- En el momento de la paz no habrá abrazos ni estrecharemos la mano.
Tampoco des la mano ni abreces al saludar a otras personas.
- La veneración a imágenes, etc., también se hará sin contacto físico. Basta una reverencia.
- Sigue las indicaciones del equipo de acogida.

Camino, Verdad y Vida (Jn 14, 1-2)


Jesús es nuestra meta. A Él queremos seguir, y San Pablo nos propone como meta llegar hasta Él, crecer "a la medida de Cristo en su plenitud". Y es también nuestro camino: sus palabras que nos enseñan, sus actitudes que son un modelo para nosotros, su cercanía, que podemos experimentar en la oración y los sacramentos, y que nos sostiene y alienta... son el medio y la senda por la que podemos llegar a Dios, y también llegar a realizarnos plenamente como personas (las dos cosas van unidas). 

Jesús es la Verdad. Y lo experimentamos cuando llevamos su Palabra a la vida. Podemos descubrir que esa Palabra nos ilumina, nos ayuda a vivir verdaderamente. 

Jesús es Vida. Imposible explicar todo lo que esto significa. Baste ver cómo Jesús ha pasado derramando vida: sanando, liberando, infundiendo alegría, venciendo a la muerte. Y los santos, los más cercanos a Él, han hecho lo mismo. 

"Esta Verdad que digo se me dio a entender, es en sí misma Verdad, y es sin principio ni fin, y todas las demás verdades dependen de esta Verdad, como todos los demás amores de este amor, y todas las demás grandezas de esta grandeza".
        Santa Teresa de Jesús, Vida, cap. 40,4

Camino, Verdad y Vida (Salomé Arricibita)

Lecturas: https://www.ewtn.com/espanol/lecturas-del-d%EDa.asp

jueves, 7 de mayo de 2020

"Dichosos vosotros, si lo ponéis en práctica" (Jn 13, 16-20)


Comenzamos hoy a escuchar el discurso de Jesús en la Última Cena. Ocupa casi una tercera parte del Evangelio de San Juan, y nos transmite importantes, enseñanzas, como legado del Maestro en su despedida, precisamente para que sigamos unidos a Él. Para que podamos vivir con hondura lo que significa la Eucaristía. 

La primera palabra fue un gesto: lavar los pies. Jesús se ha hecho servidor, y nos pide que lo acojamos así en nuestras vidas, que acojamos ese amor hasta el extremo. Para poder nosotros vivir dese ese amor. Jesús nos ofrece el servicio como Bienaventuranza: "Dichosos vosotros si lo ponéis en práctica". 

La escena está llena de contrastes: Jesús no ignora la traición y el rechazo, pero elige el amor que se entrega y sirve. Y ahí se revela como Dios, Ahí revela cómo es Dios. Y nos invita a acogerlo. 

Sigue habiendo tantos pies que lavar (Ixcís) 

Lecturas de hoy: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/

domingo, 3 de mayo de 2020

"He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10, 1-10)


Jesús se nos presenta como Buen Pastor. Él te ha llamado por tu nombre, te conoce con toda tu historia. Camina delante de ti. Ha venido para que tengas vida en abundancia. 

Él es también la puerta, una puerta que nos hace libres que nos da acceso a Dios y a su vida, y nos hace libres para entrar y salir. 

En este día del Buen Pastor, celebramos la jornada de oración por las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio. Es una oportunidad para que, cada uno, pensemos en nuestra vocación. Nadie está "arrojado al mundo" por casualidad. Todos tenemos una vocación común, hemos sido llamados a esa vida abundante que Jesús trae. Y para cada uno, Dios tiene un sueño, una vocación particular. En ella se realiza lo que hoy narra el Evangelio: nos llama a cada uno por nuestro nombre, camina delante de nosotros, nos invita a confiar en Él.  

Hoy es un día para dar gracias a Dios por tu vocación. Para pedir al Señor que te ayude a vivirla en plenitud. Y para pedir por todos los que son llamados por el Señor a un camino de consagración. Para que atiendan a su voz, la reconozcan, no tengan miedo de seguirla.

"Visto ya el gran Rey, que está en la morada de este castillo, su buena voluntad, por su gran misericordia quiérelos tornar a él, y, como buen pastor, con un silbo tan suave que aun casi ellos mismos no lo entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que se tornen a su morada. Y tiene tanta fuerza este silbo del pastor que desamparan las cosas exteriores en que estaban enajenados y métense en el castillo" 
(Teresa de Jesús IV Moradas, 3, 2)


El Señor es mi pastor (Salmo 23) (Nico Montero)

Lecturas de hoy: https://www.iglesiaenaragon.com/domingo-cuarto-de-pascua-3-de-mayo-de-2020

sábado, 2 de mayo de 2020

"Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6, 60-69)


Jesús plantea abiertamente lo que significa seguirlo, y muchos se echan atrás ante su radicalidad: "es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?" Aceptar a Jesús como Pan de Vida significa cultivar una relación personal con Él. Además, implica una "dieta" exigente, que excluye actitudes o intereses que el mundo nos ha acostumbrado a asimilar, y que nos resultan apetecibles, pero, desde el Evangelio, se ven tóxicos. 

Jesús no rebaja la radicalidad de su propuesta. Su misericordia perdona todas las debilidades, pero su propuesta es clara, no pacta con medias verdades. Aunque pierda partidarios. Al final de este diálogo se vuelve a los Doce: "¿también vosotros queréis marcharos?" 

Pedro responde con una confesión de fe. No presume de sus convicciones, ni de su lealtad. Proclama una confianza en Jesús que nace de una experiencia y se convierte en escucha, en disponibilidad. Aunque aún no comprende muchas cosas, sabe que Jesús tiene palabras de vida eterna. 

El Evangelio nos invita a guardar hoy esa confesión de fe en el corazón. Más aún, a ir descubriendo, en nuestra vida, cómo es verdad que Jesús tiene palabras de Vida eterna, 


Lecturas de hoy: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

  Los escribas y fariseos intentan “demostrar” que Jesús es un falso profeta, planteándole un dilem: tendría que elegir entre contradecir la...